Dentro de las historias de Metro, hoy publico un poema que se me ocurrió debido a un suceso que vi en la estación de Metro de Méndez Álvaro, en Madrid. Un chaval y una muchacha se estaban despidiendo y me metí en la piel de él para escribir esto:
Hace una hora que me despediste
y no pienso en otra historia
porque recordaré lo que me dijiste
y quedará marcado en mi memoria.
Un intenso abrazo y un beso en el cuello
además de palabras de esperanza
cada vez que me miras dejas tu sello
y además me das templanza.
Es increíble lo que unas pocas palabras
pueden afectar a tu ego
porque la odias o la alabas
con fijeza y con apego.
Me escurro de Madrid como la arena
y no quiero verte marchar,
porque cuando me fui a Villena
y quedaste atrás me puse a llorar.
Fdo: Quevedo
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