domingo, 23 de diciembre de 2012


Dentro de las historias de Metro, hoy publico un poema que se me ocurrió debido a un suceso que vi en la estación de Metro de Méndez Álvaro, en Madrid. Un chaval y una muchacha se estaban despidiendo y me metí en la piel de él para escribir esto:



Hace una hora que me despediste
y no pienso en otra historia
porque recordaré lo que me dijiste
y quedará marcado en mi memoria. 

Un intenso abrazo y un beso en el cuello
además de palabras de esperanza
cada vez que me miras dejas tu sello
y además me das templanza. 

Es increíble lo que unas pocas palabras
pueden afectar a tu ego
porque la odias o la alabas
con fijeza y con apego. 

Me escurro de Madrid como la arena
y no quiero verte marchar,
porque cuando me fui a Villena
y quedaste atrás me puse a llorar. 


Fdo: Quevedo

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