miércoles, 23 de enero de 2013

El Círculo


Suavemente tapó sus ojos con un pañuelo. En un susurro, le dijo:

-Confía en mi, tengo un regalo para ti. 
La llevó con cuidado al ascensor y ella preguntó:

-¿Dónde me llevas?
-No puedo decírtelo, no sería igual. 

La condujo hasta la puerta del edificio, donde una limusina los esperaba. Una vez hubieron entrado, le quitó la venda de los ojos. Ella se quedó pasmada al verse dentro de una limusina. No dijo nada, pues no había nada que decir. De repente, el coche se paró, y una voz grave en el asiento de delante anunció que habían llegado a su destino. El muchacho volvió a ponerle la venda a la chica y salió, brevemente, del coche. A la vuelta, abrió la puerta y cogió la mano de la muchacha para ayudarla a salir de la limusina. La condujo a un ascensor enorme repleto de gente. Subieron. Y siguieron subiendo. Al fin llegaron. Cuando se abrió la puerta se oían los coches de la capital yendo y viniendo. El muchacho acompañó de la mano a la chica, y mientras le quitaba la venda, le dijo al oído:

-Mira, te regalo Madrid. 

domingo, 23 de diciembre de 2012


Dentro de las historias de Metro, hoy publico un poema que se me ocurrió debido a un suceso que vi en la estación de Metro de Méndez Álvaro, en Madrid. Un chaval y una muchacha se estaban despidiendo y me metí en la piel de él para escribir esto:



Hace una hora que me despediste
y no pienso en otra historia
porque recordaré lo que me dijiste
y quedará marcado en mi memoria. 

Un intenso abrazo y un beso en el cuello
además de palabras de esperanza
cada vez que me miras dejas tu sello
y además me das templanza. 

Es increíble lo que unas pocas palabras
pueden afectar a tu ego
porque la odias o la alabas
con fijeza y con apego. 

Me escurro de Madrid como la arena
y no quiero verte marchar,
porque cuando me fui a Villena
y quedaste atrás me puse a llorar. 


Fdo: Quevedo

martes, 11 de diciembre de 2012

Pensamientos de Metro


Hace un tiempo, me di cuenta que uno de los sitios fetiche para escribir en Madrid es el Metro, siempre rodeado de gente, raíles, vías... Es tremendo todo lo que se te puede pasar por la cabeza cuando estás incluido en un mar de gente que no conoces y quién sabe dónde van cuando dejas de verlos al bajar al andén. Bajo el título: Pensamientos de Metro iré escribiendo todo lo que se me pase por la cabeza cuando viaje en Metro, cuando lo haga en autobús o cuando se me ocurra caminando por Madrid.
Primer pensamiento:


Odio estos momentos de mi vida en los que no sé hacia dónde ir, en quién confiar ni a quien amar. Me trae de cabeza pensar lo solo que se puede estar en medio de una marabunta de gente, pero así es cuando no compartes tu vida con la persona a la que amas.


Fdo: Quevedo. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Amiga y confidente

Porque, si pudiera existir realmente la amistad entre hombres y mujeres, ella sería mi mejor amiga.



Amiga y confidente
un hombro en el que llorar
una compañera permanente
que me hace disfrutar.

Tan cerca y tan lejos
sigo pensando en ti cada instante, 
de jóvenes a viejos
siempre serás la más importante.

Sabes que eres la más especial
entre todos los menesteres,
eres la principal
la principal de las mujeres.

No me olvides nunca
pues yo siempre te querré,
una relación que no se trunca
pues tú eres mi cómo y mi porqué.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Entre edredones

Hubo un tiempo en que me cansé de intentar hacer sonetos, y me pasé a las Décimas. Aquí va una de ellas.



Te busco continuamente
para que me des lo mío
esto al amor no lo fío.
Debo ser muy inteligente
parecer un delincuente
para robarte lo que amas
en un revuelto de camas, 
edredones y colchones
donde tenemos condones 
para toda la semana.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Dejando el tabaco


Este verano intenté dejar de fumar y así transcurrieron las primeras y únicas horas que tardé en echarme un cigarro a la boca. 


Día 1. Son las 17.45 de la tarde. Me he levantado a las 9:00 y ya he empezado a sufrir fisiológicamente. No dejo de pensar en el tabaco. Me estoy fumando encima. Mi madre me ha comprado dos paquetes de chicles Five. Veremos lo que me duran. Esto es muy duro, veo que si me encuentro tabaco en cualquier forma me lo voy a fumar. Hay que ser fuerte. Es por mi salud. Aun no me he puesto agresivo, pero sí que tengo ansiedad. Estoy estudiando para los exámenes de Septiembre y he decidido dejar de fumar para evitar que mis encías se dañen más de lo que están. Repito, está siendo muy duro. Y es que el primer día es el peor. Voy a escaparme. Me voy a dar un paseo por la montaña, a respirar aire fresco, que es lo que necesito en estos momentos. 

He vuelto dos horas después de salir del campo, y me ha venido muy bien el largo paseo por las preciosas montañas de Biar. Apenas he pensado en fumar, y me he ido de mal humor y he vuelto cantando con los Chikos del Maíz, el Swan o el Chojin. 
Ha sido una tarde entretenida a fin de cuentas. Ahora a ver como se desarrolla la noche hasta que me acueste.

Día 2. Anoche me costó mucho dormirme. Ni siquiera con una película que he visto miles de veces lo conseguía. Finalmente sobre las tres y media logré conciliar el sueño, pero durante poco tiempo, porque me he despertado varias veces durante la noche. Esto es duro. No sé si podré aguantarlo.

Hoy me he fumado un cigarro. Pero no he podido ir a ningún sitio a comprarme un paquete. Tengo muchas ganas de fumarme un cigarro detrás de otro. Esta tarde bajaré al estanco de Biar a comprarme un Lucky con su círculo rojo, con sus 20 jugosos y cancerígenos palitos de la muerte.

Sin tabaco yo no escribiría. 

Fdo: Quevedo. 


viernes, 16 de noviembre de 2012

Imagínate



Imaginad todo como si fuera a ocurrir, y todo fuera felicidad en el mundo. Si tomarais todo lo que quisieseis sin ningún tipo de responsabilidad. Ahora, ya podéis leer. 

Imagínate si hubiera funcionado
si todo hubiera sido acertado
si tú me hubieses deseado
si yo te hubiese cortejado.

Imagínate que fuésemos amigos,
no como ahora, como entonces,
éramos capaces de ser cómplices,
incapaces de ser enemigos.

Imagínate que no hubiera cambiado
que nada se hubiese trastocado
que nada hubiera variado.

Imagínate que estuviéramos junto
sería increíble,
pero ahora sé que es imposible.

Fdo: Quevedo.