domingo, 11 de noviembre de 2012

Madriz.


Paseo por sus calles
y no puedo evitar
que mi alma estalle
cual bomba al reventar. 

Para mi, Madrid es mío
como Nueva York para DeNiro,
lo siento al pasar por Pío,
Castellana, Sol o Retiro.

En verano calurosa y en invierno fría
así es la Madrid del Prado,
Neptuno, Cibeles y Gran Vía
que a mis dieciocho he encontrado.

La ciudad infinita aparece
cuando me ve llegar, 
pues yo sigo en mis trece
pues aquí me voy a quedar. 

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